Sofía comenzó a mirar con atención el examen frente a ella, gracias a las palabras de Luna.
Claro, ¿cómo no?
Esos grandes caracteres, tan evidentes, ¡y apenas ahora se daba cuenta!
Lo peor era que ya llevaba siete días escribiendo exámenes sin parar.
—Examen de doctorado… no me extraña que me resultara tan difícil —murmuró Sofía.
—¿Difícil? ¡Ni siquiera fuiste a clases este año y aun así escribiste tanto! —exclamó Luna—. Sofía, ¿cómo lo hiciste?
Sofía no estaba escribiendo al azar.
Durante los t