Sofía se tragó las palabras “estás loco” y se dio la vuelta, saliendo directamente de la oficina de Mateo.
El tiempo en la universidad pasaba volando, y para cuando se dieron cuenta, ya había oscurecido. Sofía y Luna salieron juntas del edificio de aulas.
En realidad, por la tarde no tenían clases. Sofía simplemente quiso quedarse más tiempo en la biblioteca.
Luna no estaba acostumbrada a verla tan aplicada. Desde aquella vez en la fiesta de compromiso, cuando Sofía se lanzó a la alberca, parecí