—¿Señor Casanova… está esperando a la señorita Valdés? —preguntó Mariana.
Elías, como siempre, no era dado a mostrar emociones frente a otros. Respondió con frialdad:
—Tome asiento, señorita García.
Al escucharlo, Mariana se sentó frente a él, algo incómoda.
Mientras tanto, en un rincón discreto del restaurante, Sofía ya hablaba discretamente por el radio con uno de los meseros.
Tal como esperaba, en cuestión de minutos un camarero se acercó a la mesa con los menús en mano.
—Señor, señorita, ¿gu