—¡Exacto! ¡Señor Rivera, ni se imagina! ¡Sofía venía toda soberbia! ¡Hasta dijo que iba a usar sus contactos para meternos a la cárcel! —exclamó Silivia con falsa indignación, más emocionada por el escándalo que preocupada por la verdad.
Sofía los miró con una sonrisa helada. El descaro de esas dos era casi cómico.
—Vaya —soltó Alejandro Rivera con tono irónico—. No sabía que el título de prometida de los Rivera te daba tantos privilegios. Sofía, realmente no dejas pasar ninguna oportunidad, ¿ve