34 días después.
—Eso es asqueroso Rámses—torcí el gesto con su exageradamente gráfica descripción y él se carcajeó.
—Suena peor de lo que es—terció—. ¿Y a ti como te fue hoy?
—Bien, mañana tengo una evaluación y mi calculadora se dañó. Gabriel me traerá una nueva.
—Entonces asumiré que hoy no habrá nada de nada...— hizo un puchero.
—¿Qué te parece si te despierto cuando termine de estudiar?
—Me encanta esa idea, adoro los madrugonazos contigo
—Beleza llegamos—gritó Gabriel desde la sala.
—¡Mie