CAPITULO 65. ERES MI ACOSADOR Y YO SOY TU ACOSADA.
—No me quiero levantar—refunfuñé contra el pecho de Rámses.
—Pero tenemos que hacerlo si no quieres conocer a un Fernando O'Pherer muy estresado. Odia las mudanzas y llegar tarde a los aeropuertos.
Como si lo hubiese invocado Fernando tocó en la puerta del cuarto: —Chicos, hora de levantarse.
Rámses sonrió y se levantó arrastrándome con él. Tomamos un baño juntos, pero fue solo un baño por más que insistí en que se convirtiese en otra cosa, pues lamentablemente su papá no dejaba de gritar desde