Capítulo 40

Alana.

—Es difícil, Alana —dice Derek, devolviéndome el celular tras revisar la cadena de mensajes—. Técnicamente es posible rastrearlos, pero al ser números desechables de diferentes tarjetas prepago, cada texto se conecta a una antena de telefonía distinta. Lo único que podría conseguirte es la ubicación general, pero eso no te va a dar la identidad de nadie.

Suelto un suspiro pesado, cruzándome de brazos frente a él.

—Vale. ¿Y qué es lo mejor que puedo hacer?

—Cambiar tu número —responde sin
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