Alana.
—¿Y bien?
Lauren levanta la mirada de mi celular; ha estado observando la pantalla en silencio durante casi cinco minutos. Al final cumplí mi parte de la apuesta —de la que no pedí formar parte, pero bueno— y la traje a uno de los restaurantes más costosos de Rosehaven. Aunque, mentiría si dijera que estamos aquí solo por eso.
Ha pasado casi una semana desde la discusión por lo de Elodie. No solo las cosas han mejorado entre Christopher y yo, sino que se han vuelto casi adictivas cuando