Un dolor inexplicable
Sara llegó al siguiente día desesperada, pues recordó el error que había cometido al no sacar los papeles del montón de documentos que tenía que firmar Emily la noche anterior, tanto así que le rogaba al cielo porque ella no los hubiera firmado o los hubiera descubierto.
Esa mañana tenía un semblante terrible, no concilio el sueño, no sabía cómo decirle a Emily lo que estaba pasando.
—Sara ¿estas bien? —Emily le pregunto confundida
—Si, Emily ¿en dónde están los documentos