—Quedaste hermosa —dice Jerry, el estilista del centro comercial que visite echando mi cabello al frente para que vea el resultado.
—Muchas gracias —sonrío satisfecha por el resultado.
—Te sorprenderías lo que he visto en mis años como estilista —espeta —Ya sé cómo tratar con los desastres.
Suspiro.
—Te has ganado otra cliente más —espeto.
Jerry no solo ha cubierto el desastre, sino que, me ha hecho un corte de cabello a la altura de mis hombros, ha dejado mis rizos muy definidos y brillantes.