Leonardo se la quedó mirando, sin saber ahora qué decir. Lo hizo por el bien de su autocontrol. Si ella usaba ese uniforme otra vez, no aseguraba ser racional. Lamentablemente, Alessa resultó encenderle las malas intenciones inclusive con atuendos comunes y corrientes.
No era la pinta, era ella la que lo ponía como un adolescente cachondo.
—Porque no es necesario —consiguió decir, soltando una pieza en la mesa y pasándose una mano por el pelo. Genial, estaba nervioso de nuevo.
—¿Acaso no te gus