—¿Alguna vez le dijiste a una chica que te enamoraste de ella, pero resulta que no te pudo oír?
—¿Leo?
—¿Quién más va a ser? ¿Tu ex esposa con el modelo veinteañero?
Adrian Ross sonrió desde el otro lado de la línea. Típico.
—Eres un idiota, Leo.
—A veces, sí. Ahora contesta la pregunta, Rossie. Antes que mi descanso se acabe y venga el segundo round —exigió, viendo de reojo la entrada del baño, de donde provino el sonido de la ducha y el suave canto femenino.
—Espera un segundo, ¿eso quiere de