Tentación, vicio, paraíso.
Sus ojos la recorrieron descaradamente de arriba abajo, deleitándose con el traje azul cobalto que se pegó a su figura, figura que se había triplicado en proporción y lo estaba distrayendo. No la recordaba tan curvilínea. ¿Su cintura era así de pequeña? ¿Y por qué carajo usaba algo tan, muy, apretado? La falda hasta las rodillas fue un crimen. La chaqueta apretada de cremallera fue un crimen. El escote profundo y el oleaje de sus senos fue un crimen.
Leonardo frunció