—¿Cuántas veces tengo que decírtelo? ¡Estoy de maravilla!
—¿Estás de maravilla? —Las cejas de Sophia parecía a punto de salir volando—. ¡Casi te volcaste en un auto por orgullosa!
—No tienes que recordármelo, ¿okey? El espanto lo sufrí yo —se quejó, secándose el pelo con una toalla.
Después de lo que había sucedido en la carretera, Alessa llamó a la única persona que se le ocurrió, después de Leonardo y Carla. Solo fueron unos minutos para decirle a Sophia que había sucedido un pequeño problema