La conversación casual con Carla le sirvió de mucho para relajarse y olvidar por un instante todos los males que le perseguían y le impedían ver las cosas buenas que la rodeaban. Carla le contó de Fernando, el chico que estaba en su apartamento, que lo había conocido en el museo Louvre e instantáneamente hicieron clic con una simple mirada.
Alessa solo le dijo que tuviera cuidado y se dedicara a pasarla bien, antes de recuperar su abrigo e ir con su esposo.
Una hora más tarde, el jet aterrizó e