No le había preocupado mucho que Leonardo citara a Sophia a la oficina, porque Alessa no estaba mintiendo, ¡le estaba diciendo la absoluta verdad! Sophia la abofeteó... después de soltar un comentario bastante agrio contra la mujer rubia. Eso sí. Alessa tenía que reconocer su error.
—Antes de que tu amiguita aparezca...
—Alessa —dijo Leonardo con ese tonito de advertencia que a veces usaba con ella, mirándola desde su lugar detrás del escritorio.
"Sí, sí, es tu asistente y amiga de confianza",