capitulo 56. la hizo suya
—Shhh… quiero que te dejes llevar, déjame hacer lo que mejor se hacer con una mujer.
Adriana traga saliva.
Ese hombre era tan arrogante.
Pero tan excitante.
Franklin continúa lamiendo la parte anal de Adriana sin parar mientras que sus dedos continúan frotando el sexo de ella.
Poco a poco empieza a acostar a Adriana sobre la cama, manteniendo elevado su trasero, él se acuclilla y aquella posición le da una mejor visión de la vagina de Adriana y su ano.
Lleva su lengua hasta la vagina de ella y empieza a lamer sin parar.
A Adriana no le queda de otra que apagar sus grotescos gemidos contra la almohada, si no lo hacía, tendría a sus padres y todos los que yacían en esa casa tocándole la puerta.
Aprieta la almohada mientras que goza del placer que estaba recibiendo.
¿Qué pasaba con Franklin?
¿Cómo es que podía ser tan bueno en eso?
La estaba enloqueciendo con esas lamidas, joder, la estaba llevando a la misma locura.
Su boca se hacia agua, comenzaba a babear la almohada, debería de estar