Mundo de ficçãoIniciar sessãoGala Jones, es la secretaria de Héctor Couper, quien es el presidente de la más famosa empresa de exportación de licores de todo Michigan. Este empresario junto con su hermano Riley Couper llevan las riendas de la compañía familiar, pero, para nadie era un secreto que únicamente Héctor era la cabeza de la empresa familiar, ya que su hermano se la pasaba metido en líos amorosos casi todos los días. Para mala suerte de estos CEOS, el abuelo de ambos, los castiga imponiéndole una orden bastante estricta. Riley por ser el menor y más descarrilado, debía casarse con una buena mujer y que fuese aceptable para el viejo. En caso de que su nieto se rehusara, fueron amenazados con quitarles su herencia y la empresa. Para Héctor aquello no era opción, él adoraba la compañía, y por esa razón se puso en la búsqueda de una novia adecuada para el idiota de su hermano. Y no le fue muy difícil encontrarla, la tenía justo en las narices y no se había dado cuenta de ella. Gala, poseía las características adecuadas que su abuelo exigía. Así que, él pensó que con ofrecerle una buena oferta no se resistiría para que hiciera el papel de esposa de Riley. El problema era que… al conocerla mejor, ya no estaba tan seguro de dejarla ser la esposa de su hermano.
Ler maisEl bebé de Adriana nació completamente sano. Un varón fuerte que le no le dio oportunidad a su madre de entrar en la sala de parto.La pelirroja sonríe al mirar a su pequeño tranquilizarse cuando lo acomodan sobre su pecho, derramo algunas lagrimas al acariciar su mejilla.—Felicidades, señora.—Si, gracias.Unos minutos después, la joven fue transferida a la habitación donde la esperaba su familia para felicitarla por el gran trabajo. El pequeño nuevo integrante aparece poco después y el primero en cargarlo es Franklin.—Vaya, que grande y pesado es.—Claro, si mi hermana se la pasaba comiendo.—Charlie, por favor—el joven se encoje de hombros. —¿Cómo le van a llamar?Es Héctor quien se aproxima y Franklin le entrega al bebé para que lo cargue en sus brazos con ternura, era su primer nieto. Un regalo muy preciado que su hija le estaba dando.—Jacob —el CEO observa a su hija y sonríe un poco —. Como mi abuelo.—¡es un gran nombre! —musita el abuelo orgullo de su nieto —. Un gran nomb
Ella asiente para darle la razón.—No pensé que fueras a venir de verdad a la ciudad, me siento muy apenada por todo esto.—No te apures, regresare a Grecia.—No, Hugh, no…—esta bien, al menos di mi mayor esfuerzo.—Lo siento mucho.Él asiente, le da un beso en la mejilla y se aleja.—Héctor, señora Couper, me temo que tendré que marcharme.—Siento mucho esto muchacho. Si no hubiera sido por este, seguro la historia fuese otra.—Si, gracias.Se despide cordialmente, luego le dedica una mirada asesina a Franklin y este a él, sin embargo, Hugh avanza sin decir nada más.—Bien, eso ha sido incomodo—sisea Charlie en tono burlón.—Vamos, hijo, no seas tan gracioso—Héctor se encamina hasta el bar —. Creo que tomare un trago.—¡Yo también! —le sigue Franklin aun sangrando.—Si, me parece buena idea—Charlie se acerca al bar.Adriana mira a su amiga y sonríe. Al menos todo salió más o menos bien.[…]—Vamos Héctor, tranquilo amigo, no es para te pongas con esa actitud tan agresiva —Franklin t
No obstante, no articula una sola palabra.—tuve una fuerte discusión con ella unos meses atrás, Tiana me estaba engañando en mi propia casa, la descubrí y por esa razón di por finalizada la relación.Adriana se da la vuelta para ver a Franklin a la cara.—Ella no lo acepto, así que me acosaba muy seguido, por eso vine a Michigan para estar lejos de Boston y de ella. Grecia sonó una buena idea, pero ella llego hasta allá para arruinarlo todo.—Me pediste que fuese tu amante, ¿era porque no deseabas traicionar la memoria de ella?—Claro que no, quizás no actúe como era debido, pero yo soy mayor que tú, que otra cosa podía pedirte. Eres joven y me di cuenta que te ves más tranquila con los de tu edad que conmigo.Ella da un paso hacia él.Eso no era cierto.—¿Y qué paso con ella? te fuiste de Grecia junto con ella.—Te lo dije en la carta, no deseaba incomodarte. Además, debía resolver el asunto de quitármela de encima.—¿Ya no está encima de ti?—No.Adriana muerde sus labios.¿seria e
Los días pasaron rápidamente, y aunque Adriana estaba un poco menos turbada con la presencia de la novia de Franklin, no podía negar que por dentro estaba en ruinas.Ese era el precio a pagar por enamorarse de un hombre prohibido.Finalmente, el viaje de regreso a casa llego y la joven se dijo que regresaría a su vida de siempre.—Te extrañare mucho, Adriana—Hugh sujeta sus manos y le sonríe —. Espero pronto volver a visitarte.—Si, espero lo mismo—ambos se despiden y ella sube a la lancha.Adriana ve a lo lejos la casa de su abuelo, siempre la iba a recordar porque allí cuando se entrego al hombre de quien se había enamorado.Suspira.—Es una pena que Franklin se tuviera que ir primero —Riley le dice a su hermano.—¿A su novia se le presento algún inconveniente? —Adriana escucha, lo que hace es ponerse sus audífonos para no escuchar más.—No se bien lo que paso entre ellos dos.Charlie y Vanesa se miran a la cara.La joven cree que sus sospechas eran ciertas, esos dos habían terminad
No quería verlo, pero por desgracia no había de otra ya que Franklin también estaba en la misma casa que ella.Odiaba estar cerca.Escuchar su falsa voz.Adriana observa la playa donde su hermano se divertía con su amiga, sin querer se le sale una sonrisa al mismo tiempo que sus ojos se afinan un poco.Vanesa tuvo suerte al menos eso piensa, su hermano no estaba rompiéndole el corazón en miles de pedazos.Franklin vislumbra esa leve sonrisa y esa mirada tierna, luego busca la razón que provoco aquella reacción en Adriana y se fije que era Charlie con la novia.Ambos corrían en la orilla del mar mostrándose divertidos.—Héctor me ha contado que se marchan en dos días —Franklin sale de su estupefacción y Adriana igual.—¿Te lo dijo mi padre?—Si, ¿no lo sabias? —ella niega, aun sigue sin mirar a Franklin —. Prometo ir a verte.—Seguro que sí.¡Ella estaba flirteando en sus narices con ese mocoso!Aprieta la mandíbula debido a los espantosos celos que estaba experimentando en ese instant
—Tiana, ¿se puede saber qué demonios haces aquí? —Franklin le reclama a la rubia quien se encontraba sentada en el sofá de la habitación de su novio. —¿No es obvio, querido? —Franklin alza las cejas —. Vine a verte, para hacer las pases contigo mi amor, no sabes lo mucho que te extrañe —se pone en pie para andar hacia él, pero Franklin la rechaza y ella vuelve a sentarse.—Yo no te pedí que vinieras, y si no respondía a tus llamadas era por algo, ¿no pensaste en eso?La rubia se cruza de piernas mientras que le sostiene la mirada.—Somos pareja, debemos resolver nuestros asuntos como personas civilizadas. No dejando de hablar de un día para otro.—Hice este viaje para alejarme de todos esos problemas que tenía contigo, ¿Por qué crees que Sali de Boston?—No debiste dejarme.Franklin ya estaba perdiendo la paciencia con esa mujer, sin duda alguna debió de hablar con su hermana antes de viajar antes de que Tiana se apareciera por su casa mostrándose como la novia preocupada.—Tiana, ti





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