capitulo 57. ¿un pretendiente?
Durante el desayuno, Adriana no articulo una sola palabra.
Estaba absorta.
Le entrego su virginidad a un sujeto arrogante por el que creía sentirse muy atraída, y eso era un problema, porque solo era sexo entre ellos dos, no era nada más.
Pellizca sus fresas sin ánimo.
—¿Amiga? —sale de su ensoñación al escuchar la voz de Vanesa —. ¿Qué te pasa? —le susurra al verla toda distraída.
Mientras que Franklin no la aparta la mirada disimulada a Adriana, esa mañana amaneció distante, se pregunto si es