Capitulo 20. Muy lejos para arrepentirse
Por todos los cielos, su jefe besaba de una manera tan maravillosa que sus piernas no paraban de temblar. Por esa razón, se vio obligada a aferrarse de su cabello para no derrumbarse, pero esa acción solo avivo las intenciones de Héctor, porque en seguida Gala sintió como la cremallera de su vestido fue bajando con una lentitud que más bien era como una tortura.
Sabía que estaba mal que estuviera dejándose tocar, besar y demás por el hermano de su prometido, pero como combatía las ganas que la