Punto de Vista de Carla
No sabía cuánto tiempo había permanecido en su oficina con la mirada fija en la puerta por donde se había marchado, tanto que los ojos se me secaron, aunque sabía que pronto estarían bañados en lágrimas.
Sabía que no volvería por mí, pero no lograba entender cómo una conexión entre almas gemelas en la misma habitación no podía competir contra un lazo a kilómetros de distancia, aunque ella lo hubiera abandonado cuatro años atrás.
En realidad nunca tuve oportunidad alguna.