Ahora era diferente, no solo era una mujer marcada... era una Luna. Tenía una nueva fuerza dentro de mí.
La manada necesitaba que me mantuviera fuerte, por lo que había decidido regresar ese día. Los Vargas todavía necesitaban espacio para llorar, y hasta mis padres querían darles tiempo a solas, especialmente a Carla y a Héctor.
Callie tenía a Colt para cuidar, y Ares había dicho que volvería conmigo hasta que Jorge regresara a casa.
La mesa del desayuno estaba tranquila, solo estábamos Ares, l