—Me encanta tu optimismo, nunca lo pierdas. —me atrajo hacia sus brazos, antes de colocar un beso que se prolongó en mis labios... uno del que vaciló al tener que separarse, así que lo hice yo por él.
Necesitábamos enfrentar la situación actual.
Abrí la puerta principal y casi tropecé con equipaje dejado en el centro del vestíbulo.
Jorge fue rápido, me tomó del codo para evitar que me cayera.
Se giró frente a mí, pateando el equipaje a un lado sin importarle a quién pertenecía... pero yo ya tení