—¿Acaso ella lo sabe?
—No... o al menos no lo creo.
—¿Por qué no pueden estar juntos?
—Porque no puedo perderla.
—¿Perderla por qué?
—Ser parte de la familia Vargas conlleva amenazas...
—¿Pero a mí sí puedes perderme? —levantó una ceja hacia mí.
—No, lo estás tergiversando. —bufé con rabia, el sabor amargo de la ira se extendía en mi boca.
—Mierda... mis padres.
—Lo arreglaré, Clío no dirá nada y... puedo manejar a Josi.
—Tienes una compañera, Jorge, una compañera que claramente está enamorada d