Oía las cortesías de Héctor presentándole a mis padres a sus otros invitados, los padres de la compañera de Jorge.
No creía que sería capaz de mirarlos a los ojos sabiendo que yo cargaba con una futura traición hacia su hija.
—¿Necesitas ayuda en la cocina? —le pregunté a Carla, haría cualquier cosa para evitar entrar en esa habitación.
—No, gracias, cariño, ya está todo listo.
Sentí su mano posarse suavemente en mi espalda baja mientras me guiaba hacia la sala de estar, donde... y bendita sea l