Punto de vista de Clío
La piel se me erizó completamente, mi cuerpo se paralizó por el shock.
No, no podía ser, tenía que estar imaginándomelo.
Los vellos de mi nuca se erizaron cuando su aliento acarició el espacio entre mi nuca y mi oído...
Jorge.
Mi corazón dejó de latir, mi cuerpo anhelando darse la vuelta para enfrentarlo... para verlo.
Esa llamada hacia él que había sentido toda mi vida amenazaba con devorarme.
Sabía que tan pronto como me volviera perdería todo el autocontrol cerca de él,