—No haría eso... —respondí sin dudar.
—Depende de lo que tengan que usted quiera proteger. Todos tienen un precio, todos tienen una debilidad. Usted es una loba sanadora, iría contra su propia naturaleza no sanar. Solo espero que se rodee de personas en quienes confíe plenamente, que nunca usarían su fuerza para sus propias necesidades. —Sus ojos parpadearon hacia Enrique cuando un gruñido de desagrado escapó de él.
Sus palabras eran similares a las de Javier, cuando me advertía sobre cómo mi po