—Solo recuerda... mantén tu enfoque en papá. Él te estará esperando al final del pasillo.
Ella asintió suavemente antes de mirarse una última vez en el espejo.
Allá vamos.
Levanté su larga cola, recogiendo el exceso de tela en mis manos para ayudarla a bajar la escalera, rogando para que no se cayera, no ahora.
Dos de sus hombres favoritos la esperaban en el último escalón.
—Vaya, mamá... quién podría imaginar que podías arreglarte tan bien.
—Gracias, Jorge, creo que hay un cumplido escondido ah