—Espera hasta tu primera carrera de la manada. —comentó Jorge.
—¿Te quedarás para eso? ¿Estás de vuelta ahora?
—No he pensado tan a futuro. —respondió demasiado rápido, lo que para mí significaba que sí lo había hecho, solo que no quería decirlo. No quería empañar ese momento con Javier y yo.
—No dejes que la tía Elena o Esteban te oigan decir eso, creo que su retiro podría comenzar con una ceremonia de apareamiento. —bromeé a través del enlace mental.
—¿Perdón?
—Oh, Diosa mía, no te has enterad