—¿Estás bien? —no me había dado cuenta de que Lucas se acercó un paso más hacia mí, posando su mano sobre mi hombro. Su pulgar dibujaba pequeños círculos sobre mi piel.
—Mi loba, está luchando por entender por qué apagaron el soporte vital.
—Créeme, mi amor, esa fue la decisión más difícil de mi vida —respondió mi madre de la nada, entrando en la habitación del hospital, seguida por mi tía Elena.
Lanzó una pila de ropa al pie de la cama antes de correr hacia mí y envolverme en sus brazos.
—No pi