—Soy el mejor tirador de la manada... y muy probablemente de toda la comunidad de transformadores. No toda pelea requiere un lobo. Pero sí, tienes razón, he roto mi promesa contigo.
—Acordaste solo sexo, diversión sin compromisos... y aquí estoy, tratando de darte una cuerda para que te la cuelgues al cuello.
Joder, sus palabras eran como un millón de dagas clavadas profundamente en mi pecho.
—Josi... —Mi lobo me urgía a calmarla de algún modo, a aliviar su dolor, pero ¿qué esperaba que hiciera