—Oye, ¿cuándo se va tu amigo...? —gruñí furioso, sin levantar apenas la vista de mi teléfono.
—¿Amigo? —José se detuvo en seco, evaluando mi estado de ánimo. Tenía una manera de entender mis emociones... digamos que era el vínculo entgre trillizos. Pero Jorsé siempre había sido más perceptivo que Javier, o al menos eso parecía.
—¿Lucas?
—Ahora se queda más tiempo, papá estalló de ira al enterarse de lo que hicieron los guerreros. ¿No lo sabías?
—No, claro que no. —Chasqueé la lengua, rodando los