Punto de vista de Carla
Sentí cosquillas en la cara; mi propio gemido me despertó de un sueño dulce.
—Carla, despierta… ya llegamos.
Abrí los ojos lentamente y vi el sol poniéndose, el cielo nocturno teñido de tonos suaves rosados y anaranjados, y el coche detenido frente a una verja custodiada.
—¿Ya llegamos? —pregunté incorporándome. No parecía gran cosa, solo una verja.
—Antes de entrar quería prepararte…
—¿Prepararme para qué?
—Unos pocos saben que estás de vuelta…
—¿De vuelta? —repetí, frun