Aquel día Emir llevó a Astrid a casa, donde vivían su madre Mara; Fatma, su cuñada y su sobrina Adalet. Ambos entraron. Fatma cocinaba junto a Mara, y Adalet se encontraba cosiendo unos cueros con amarras, que Astrid no logró descifrar en primera instancia.
- Emir, ya has regresado - se acercó su madre con calidez.
- Madre, Fatma, Adalet… ella es Astrid - la atención de las tres lobas se centró en la joven Astrid, quien sintió nerviosismo y presión ante los ojos inquisidores de Fatma.
- Astrid