Paula no se sentía nada cómoda con la situación. Después de que él le diera ese beso en la punta de los labios, pero sabia que había una ventaja detrás de todo esto y es que de una manera poco entendible se estaba ganando la confianza del pez gordo más buscado de la policía Riccardo Moretti.
Pero tampoco quería notarse como una mujer fácil. Ya que no quería arriesgar el hecho de que el italiano la use en la cama y después la corra de su finca.
—Te va a costar llevar esto al siguiente nivel