Gemma estaba tirada sobre el suelo. Las cadenas que la mantenían atada en esa habitación, hacían sonidos que se mezclaban con su llanto.
Riccardo Moretti entro a la habitación con una bandeja de comida entre sus manos. Gemma lo miraba con un profundo resentimiento.
—¡Eres un miserable! ¿Lo sabes verdad?
—No me digas eso, Gemma. Sabes que en el fondo me da tristeza.
—No puedo creer que estes haciendo esto. Miserable, poco hombre. —Gemma le hablaba entre dientes. Su rostro que en algún moment