Mundo ficciónIniciar sesión—¿Qué? —Paula hizo esa pregunta llena de incredulidad e incluso se comenzó a reír ante la idea. Pero Ethan se mantenía serio.— ¿Me estás hablando enserio?
—Sé que esto te suena demasiado loco. Pero créeme que tú eres la única que puede ayudarme, Paula. —Pero esa idea es demasiado arriesgada para mí. —Dijo ella con mucha amabilidad.— Eso significaría poner mi vida en peligro. —Si estás dispuesta a aceptar esa operación. Nosotros te vamos a dar los requisitos necesarios para que nada malo te suceda y puedes entrar a la organización criminal sin levantar sospechas. —Explico él de manera clara y directa.— Te vamos a capacitar en el uso de armas de fuego, te vamos a dar una nueva identidad. Todo para que esa operación sea exitosa y nada malo te suceda. —¿April sabe que su hermana mayor está secuestrada o se lo han mantenido en secreto? —Ya April sabe que su hermana Gemma está secuestrada. Por esa razón su actitud es así. Ella está triste y la extraña. —Él por primera vez mostró un signo de melancolía en su tono de voz.— Estoy haciendo todo lo posible por poder rescatar a Gemma. Paula sintió un pequeño gesto de compasión. Recordó a April y su forma de ser. Sabia que Ethan Bradley había visto en ella un camino a la esperanza y una de las mayores cosas que ella amaba era ayudar. Se quedó sentada en el lugar, pensativa, analizando la situación. —De acuerdo. —Ella trago saliva.— Dígame qué tengo que hacer para infiltrarme en la organización criminal de Riccardo Moretti. —Mañana te llevo al área para darte una pequeña capacitación en el manejo de las armas, una preparación psicológica. En un par de días tendremos los documentos de tu nueva identidad. (・∀・) Paula Clark se sentía admirada de sí misma de estar sentada en el comedor. En una silla de estilo Chippendale con un diseño intricado y detalles de madera. La mesa era de mármol negro con patas de metal dorado y muy sofisticado. Habían preparado para la cena una bandeja grisácea y metalizada de Langostas a la parrilla, marinada y asada, servida con mantequilla de ajo. Cada uno tenía un mediano vaso con ostras frescas servidas en hielo con limón y salsa mignonette. —¿Es primera vez que te sirven un platillo como este? —Natasha hizo esa pregunta con una sonrisa, tomando una de las ostras y comiéndola sin dudar ni un segundo, haciendo un pequeño gesto por el ácido del limón. —Yo creo que ni con dies años de duro trabajo me puedo dar un lujo como este. —Paula tomo una de sus ostras y la lleno de esa salsa mignonette. Pudo notar que la contextura era gelatinosa. Pero se la llevó a la boca, sintiendo el delicioso sabor en su paladar.— Sabe demasiado bueno. Tienes talento en la cocina, Natasha. —En realidad es un platillo recalentado. —Natasha sonrió.— Nuestra sirvienta lo preparo y decidimos recalentar todo. —¿Entonces tienen sirvienta? —Sirvienta y mayordomo. —Contestó April que estaba usando un tenedor para trapasar la piel de la langosta.— Pasa que están en sus días libres. Paula ahora se sentía confundida. Si tenían una sirvienta en la mansión, ¿Por qué tendrían que solicitar el trabajo de una niñera? —En algún momento vas a tener la oportunidad de conocerlos. —Dijo Ethan, sonriendo. Paula acabo de cenar. Se sentía como una reina después de haberse comido ese platillo de buena calidad. Cuando vivía en Chicago jamás pensó que algún día se comería algo así. Recordó a su hermana Grace Clark y que en algún momento tendría que llamarla para notificar que estaba bien. —¿Quieres postre? —April hizo esa pregunta, mirando a Paula con una expresión tierna reflejada en sus ojos azules.— No olvides que tenemos unas clases de natación pendientes. Después de que April se fuera corriendo a la cocina. Ethan y Paula se miraron entre sí, sabían que al día siguiente tenían que hacer los primeros preparativos para la operación. Así que era poco probable que mañana estuviera en la mansión y quizás por un largo período. (・∀・) —¿Qué clase de arma de fuego es está? —Es un arma semiautomática. — Ethan disparo en dirección a dos objetivos, derribando a uno de ellos.— Una Beretta 92. —Me parece que es una buena arma. —Dijo ella, tomando la Beretta 92 entre sus manos.— Creo que podría estar entre mis favoritas. —Tienes que probar cada una de las armas desde pistolas hasta francotiradores.— Ethan señaló una caja enorme de madera.— También encargarme de que desarrolles habilidades físicas y también que tu puntería sea la mejor. —¿Puedo disparar? —Ella hizo esa pregunta. Ethan asintió. Después de unos segundos disparo en tres ocasiones, derribando solo uno de los objetivos.— Si efectivamente tengo que mejorar la puntería. —En un par de días tendre listo tu documento con tu nueva identidad.— Ethan fue a guardar la Beretta 92 y saco de la caja una Sig Sauer P226.— En el transcurso de esos días tengo la seguridad de que te habrás convertido en una total veterana en el uso de armas y un ojo de halcón en la puntería. —Y no olvides que tengo buenas habilidades en la natación. —Paula sintió un nudo en la garganta. Su deseo de capacitarse en la natación como una profesional tenía que esperar.— Eso será una gran ventaja para enfrentar a ese mafioso... Riccardo Moretti. (・∀・) —April necesito que organices tu habitación. Es una orden. April hizo un gesto de malhumor y fue corriendo escaleras a su habitación para encerrarse allí. Natasha suspiro y comenzó a subir las escaleras con toda la calma del mundo, hasta llegar a la puerta de la habitación de ella y comenzó a tocar. —¿Qué quieres? —¿Podemos hablar, April? —No quiero hablar con nadie. Déjame sola. —Grito April fuerte y claro.— No sé para que traen a una niñera para despedirla de un día para otro. Además justo hoy teníamos clases de natación. —Paula no fue despedida. Solamente hubo un pequeño cambio de planes. —Dijo Natasha con toda la calma del mundo. Sus ojos azules miraban la puerta delante de ella, guardando la esperanza de que sea abierta.— ¿Me puedes abrir? —Ahorita no puedo. Es que me mandaste a limpiar mi habitación y puse algo en la puerta. —Dijo April en voz alta y después desde el interior se comenzó a escuchar una música rock a alto volumen. Natasha Calderón cerro sus ojos. Sabia que esas actitudes de rebeldía en April eran producto de la ausencia de su hermana mayor Gemma. La entendía y por esa razón había tomado la iniciativa de dejarla sola y darle su espacio. —Natasha... —Un hombre de aspecto misterioso y vestido de negro estaba parado en las escaleras de mármol.— ¿Podemos hablar un segundo? —Pensaba que estabas en tus días libres, Gastón. —Dijo ella siguiéndole el paso a través de las escaleras de mármol, hasta el piso de abajo.— ¿Qué es lo que me tienes que decir? —Las cosas se están saliendo de control y lo sabes. —¿Qué? —Los ojos azules de ella mostraban incredulidad.— Gastón. Pero hemos hecho eso bajo perfil y de manera cuidadosa. —Pero de alguna u otra forma las cosas salieron mal. —Gastón hizo un movimiento de cabeza algo extraño.— ¿Cómo vamos a hacer cuando la prensa se entere de todo?






