Celeste no se ha hecho de rogar, ella es muy obediente. La vi sonreír, ella es muy hermosa cuando lo hace. Sin pensarlo dos veces, se volvió a acomodar sus zapatillas y con brincos de emoción, como si fuera una pequeña niña, me siguió hasta el auto. Parece que hablarle de la Navidad le despierta el ánimo y la felicidad acompañada de sus locuras.
―En el futuro, no te atrevas a creer en tus pensamientos, debes consultarme a mí, primero sobre lo que quieras saber y yo con gusto te daré la respuest