**POV ALEXANDER**
El olor a humedad y polvo llenaba el ambiente de la cueva subterránea. Había encendido una sola linterna industrial que colgaba del techo de madera vieja, proyectando una luz amarilla y pesada sobre el centro del lugar.
En medio de la cueva había una silla de hierro oxidada. Daniel estaba amarrado a ella con cadenas gruesas en los brazos y los tobillos. Le arrojé un balde de agua helada directamente en la cara para despertarlo.
Daniel se sacudió de golpe, tosiendo y jadean