POV ALICEEl calor de la habitación era algo hermoso que no sentía desde hacía meses.Me quedé acostada en esa cama enorme, sintiendo las sábanas suaves sobre mi piel lastimada. La tormenta afuera sonaba duro contra las ventanas, pero aquí adentro el aire olía a madera y a chimenea.Unos minutos después, la puerta se abrió muy despacio.El entró con una cobija gruesa de lana y una taza caliente en las manos. Caminaba con mucho cuidado, para no hacer ruido con el piso de madera y no asustarme. Era un hombre muy alto y fuerte, pero caminaba despacio, con la cabeza un poco baja.—Te traje esto —dijo en voz baja, casi tímido, estirando los brazos para poner la taza en la mesa de noche—. Es té. Ayuda con el dolor.—Gracias... —mi voz salió muy débil.Se quedó de pie a un lado, manteniendo su distancia. Se notaba que no estaba acostumbrado a hablar con personas, y menos con una mujer herida que temblaba con cualquier movimiento. Se pasó una mano grande por el cuello, despeinándose u
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