Todo el cuerpo de Lucille vibró al escuchar su nombre pronunciado con aquel acento germánico y ese tono tan íntimo.
Maldita sea, él era el único que la llamaba por su nombre completo.
—Yo… necesito molestarlo para pedirle un favor… —Lucy comenzó, mirando por la ventana del segundo piso hacia la avenida.
—Necesito hacer desaparecer unos videos del aeropuerto en Sydney y los registros de desembarque de mi hermana y míos. Quiero crear pistas falsas…
Le explicó brevemente la situación.
—No hicimos