Lilianne miró a través del retrovisor a las cuatro niñas que parloteaban la mar de alegres en los asientos traseros.
Había ido a visitar a las mejores amigas de Sophie y Sienna, otras gemelas.
Eran dos pares de gemelas, lo cual resultaba bastante curioso.
Sus padres tenían una cena de aniversario, los abuelos vivían lejos, en Miami, y, en un arranque de bondad, Lily decidió organizar una pijamada en su casa para cuidarlas.
No sería la primera vez y había tenido tan encerradas estos días a sus b