Douglas la observó con una intensidad casi devoradora, esperando al fin ver esa fisura en su mirada testaruda.
Quería comprobar la sospecha que hacía que su corazón latiera como loco, pero la señal de pánico en los ojos de Lilianne… jamás llegó.
Una sonrisa fría se extendió por sus sexis labios color nude.
—Veo que, además de controlador, ahora también eres un acosador y tienes alucinaciones. Qué lindo currículum, señor Calder —alzó la barbilla hasta que sus narices casi se rozaron y sus resp