—¿Qué rayos estás tramando, Douglas Calder?
En cuanto la puerta se cerró, Lilianne le enseñó las garras como una loba.
—¿Tramando? Creí que la experta en eso eras tú…
—¡Ya basta de tantas tonterías!
La mesa resonó bajo las manos de Lilianne cuando la golpeó.
No había pegado ojo pensando en su encuentro y estaba ovulando, lo cual no era una buena combinación para su humor.
Douglas encontró fascinantes estos nuevos ataques de rabia de su tranquila Lily.
—¡Si crees que me vas a poner condiciones p