DOUGLAS CALDER... ES MI ESPOSO
Lilianne ni siquiera tuvo tiempo de comprender por qué su cuerpo seguía traicionándola y su corazón latía tan deprisa.
Esas mariposas que tanto había extrañado se volvieron locas en su vientre al mirar directamente el rostro masculino que le encantaba.
Todo lo que había buscado en otros estaba justo delante de ella.
Douglas al fin salió dándole un respiro.
Se puso rígida y se movió hacia el fondo del compartimento cuando escuchó la puerta principal abriéndose y un chorro de agua cayendo a la