Sostuvo con fuerza sus nalgas mientras embestía desde abajo con movimientos rápidos y cortos.
Estaba a punto, maldición…
Sus bolas palpitaron con fuerza y su verga se sacudió dentro de aquel apretado terciopelo.
Con el semen ya en la punta, Lilianne recuperó de repente algo de lucidez.
—Adentro no… Espera… Douglas… ¡Ahh!
El gruñido animal y el calor que salpicó contra su cérvix le hicieron comprender que era demasiado tarde para preocuparse por eso.
Douglas le empujó la polla hasta el fondo y l