Cuando sus hombres informaron a Douglas de que ese maldito Ford seguía la misma ruta de Lily y las niñas, no dudó en lanzarse como un loco a la persecución.
Gracias a Dios, se le había ocurrido ponerle un localizador al Mercedes de Lilianne cuando lo vio en el estacionamiento de la empresa, antes de salir de las instalaciones.
Ella lo llamó en el mismo instante en que él estaba a punto de marcarle para advertirle.
Todo sucedió demasiado rápido, pero Douglas fue más veloz.
De nuevo, su cuerpo re