NATHALIE
—¿Por qué nos dejas?
—No te amo, nunca te amé y ni loco te amaría, solo mírate, eres un esperpento, un espantapájaros. Mírame, un hombre como Damián Harper no podría sentir algo por ti que no sea desprecio; me das asco, Nathalie Rivers, asco, tú y esos engendros, me dan asco.
—¡Cállate, cállate! Soy Nathalie Harper, tu esposa, Tú me dijiste que me amabas, ¿cómo puedes no recordarlo?
Siento mi respiración agitada; hasta podría jurar que estuve sudando, por no decir llorando. Me toco el rostro por inercia por mis pensamientos y sí, eso estuve haciendo.
—Cariño, ¿te sientes bien? Te escuché balbucear, pero no entendí qué era.
Damián enciende la luz y yo me lanzo a sus brazos; solo fue una pesadilla, la peor que he tenido en mi vida. Sentía la sangre helar cuando él dijo que sus hijos y yo le dábamos asco, cuando los llamó engendros; sus palabras hicieron que sintiera que me partían el alma y atravesaban el corazón, Lo amo tanto que no soportaría algo como eso, pero fue solo una