NATHALIE
—¿Por qué nos dejas?
—No te amo, nunca te amé y ni loco te amaría, solo mírate, eres un esperpento, un espantapájaros. Mírame, un hombre como Damián Harper no podría sentir algo por ti que no sea desprecio; me das asco, Nathalie Rivers, asco, tú y esos engendros, me dan asco.
—¡Cállate, cállate! Soy Nathalie Harper, tu esposa, Tú me dijiste que me amabas, ¿cómo puedes no recordarlo?
Siento mi respiración agitada; hasta podría jurar que estuve sudando, por no decir llorando. Me toco el