Mark y yo nos vestimos, recogimos lo que teníamos en casa, volviendo a la ciudad, dado que al desaparecer mi hijo, nada me quedaba, ni tampoco teníamos alegría de pasar una bonita y feliz Luna de Miel. Nada más llegar, mi esposo se fue a hacer unos trámites para ver si podía conseguir el dinero que le debía a ese hombre. Yo me quede en casa, pues estaba muy nerviosa y nada mas hacia que mirar mi móvil por si había alguna llamada o mensaje que me pudiera dar una pista de mi bebe. Se me ocurrió l