Por un momento nada me dijo, siguio dando sorbos a su vaso de whisky sin apartar su mirada de mí, acarició mi mejilla, me cogio un mechon enredando sus dedos en el,, acaricio mi cuello, con sus dedos, pero yo sabía muy bien qué es lo que deseaba, ya empezaba a conocerlo y Mark estaba luchando entre el deseo de hacerme suya y el de hacer lo correcto al ser yo una mujer casada. Me puse arrodillada delante de él, abri sus piernas para posicionar bien el vientre, pero cuando quise bajar la cremalle